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ACTIVIDAD N° 5 DE ARTES VISUALES - PROF. SILVIA GAIDO – 29/5/2020


ACTIVIDAD N° 5 DE ARTES VISUALES PARA  6° GRADO

ESCUELA RECONQUISTA – PROFESORA SILVIA GAIDO – 2020

¡¡¡HOLA CHICOS!!! ¿¿Cómo están?? Super bien??!!!!!

A pesar de la distancia, me ha encantado trabajar con ustedes, idear estas propuestas y recibir todas sus producciones.

Quiero que compartamos esta estrategia o instrumento llamada FANZINE.
FANZINE es la abreviatura en inglés de fan magazine, que se podría traducir como "revista para fanáticos”. Los fanzines son publicaciones no profesionales producidas por seguidores de un fenómeno cultural particular (como el género de la historieta) para el placer de otros que tienen los mismos intereses. Su ventaja indiscutible es que son publicados de forma libre y directa sin ataduras ni intereses. Muchas veces se hace a mano, y simplemente son fotocopiados o incluso impresos con técnicas modernas.








¡Pueden ver este video de cómo plegar un fanzine!




Para integrar todo lo que hemos aprendido, les propongo que realicen un Cómic Fanzine.
Deberán seguir algunos pasos:
1.     Elegir alguno de los siguientes cuentos tradicionales:
PINOCHO, CENICIENTA, LA BELLA DURMIENTE, LOS TRES CERDITOS.

2.    Tomar una hoja blanca y realizar el plegado de la revista (fanzine). Les quedarán 8 páginas.

3.     Contar el cuento elegido. Es decir, dibujan en cada página una escena del cuento.  ¡Cuidado! El final de cada historia ha sido modificado por razones de aislamiento social preventivo obligatorio. Deben respetarlo.

4.    Agreguen globos donde los personajes hablan. Onomatopeyas, cuando haya un ruido o sonido. Gestos y expresiones según lo que le suceda a cada uno. ¡Todos los elementos de la historieta que les permitan enriquecer este librito!

5.    Para colorear usen lápices de colores, crayones, fibras. ¡Lo que tengan en casa!

6.    ¡Diviértanse!
Por favor, envíen fotos de sus producciones a través de su Seño, a mi mail slgaido1@hotmail.com o a mi WhatsApp 0351-157880219 aclarando nombre y apellido + grado y división.

Les mando un besote!!!!
P.D. :  La próxima semana les enviaré mi trabajo para que opinen!!!!
A mí me tocó: CAPERUCITA ROJA.


PINOCHO
Un carpintero llamado Gepetto decidió construir un muñeco de madera, al que llamó Pinocho.
- ¡Qué bien me ha quedado!, ¡Cómo me gustaría que tuviese vida y fuese un niño de verdad!
Como había sido muy buen hombre a lo largo de la vida, un hada decidió concederle el deseo y durante la noche dio vida a Pinocho.
Al día siguiente, cuando Gepetto se dirigió a su taller, se llevó un buen susto al oír que alguien le saludaba:
- ¡Hola papá! - dijo Pinocho.
- ¿Quién habla? - preguntó Gepetto.
- Soy yo, Pinocho. ¿No me conoces? – le preguntó.
- ¿Eres tú? ¡Parece que estoy soñando!, ¡por fin tengo un hijo!
Gepetto quería cuidar a su hijo. Pinocho tenía que ir al colegio, aprender y conocer a otros niños. Pero el carpintero no tenía dinero, y tuvo que vender su abrigo para poder comprar una mochila y los libros.
A partir de aquél día, Pinocho empezó a ir al colegio con la compañía de un grillo, que le daba buenos consejos. Pero, como la mayoría de los niños, Pinocho prefería ir a divertirse que ir al colegio a aprender, por lo que no siempre hacía caso del grillo. Un día se fue al teatro de títeres para escuchar una historia. Cuando lo vio, el dueño del teatro dijo:
- ¡Un títere que camina por sí mismo, y habla! ¡Voy a hacerme rico!
A pesar de las recomendaciones del pequeño grillo, Pinocho decidió quedarse en el teatro, pensando que así podría ganar dinero para comprar un abrigo nuevo a Gepetto, que había vendido el suyo para comprarle los libros.
Pasados unos días, cuando quería volver a casa, el dueño del teatro de marionetas le dijo que no podía irse, que tenía que quedarse con él. Pinocho se echó a llorar tan desconsolado diciendo que quería volver a casa que el malvado titiritero lo encerró en una jaula para que no pudiera escapar.
Por suerte, su hada madrina apareció durante la noche y lo liberó de su cautiverio. Antes de irse, Pinocho tomó de encima de la mesa las monedas que había ganado actuando.
De vuelta a casa, el grillo y Pinocho, se cruzaron con dos astutos ladrones que convencieron al niño de que, si enterraba las monedas en un campo cercano, llamado el "campo de los milagros", el dinero se multiplicaría y se haría rico.
Confiando, Pinocho enterró las monedas y se fue. Rápidamente, los dos ladrones se llevaron las monedas y Pinocho tuvo que volver a casa sin monedas.
Durante los días que Pinocho había estado fuera, Gepetto se había puesto muy triste y preocupado. Cuando Pinocho y el grillo llegaron a casa, se encontraron solos. El hada, que había convertido a Pinocho en niño, les explicó que el carpintero había salido dirección al mar para buscarles.
Entonces decidieron ir a buscarlo, pero………… (se cruzaron con un policía, y a Pinocho le está costando explicar por qué anda por la calle -en época de cuarentena-)



CENICIENTA
Cenicienta era pobre, no tenía padres y vivía con su madrastra, una mujer viuda que siempre estaba enfadada, dando órdenes y gritando a todo el mundo.
También allí  vivían su dos hijas, que eran muy feas e insoportables. Cenicienta debía limpiar la chimenea cada día, por lo que sus vestidos siempre estaban sucios o manchados de ceniza. Sólo tenía de amigos a dos ratoncitos muy simpáticos.
Un buen día, el Rey invitó a todas las chicas jóvenes a un gran baile que se celebraba en el palacio real para encontrar una esposa para el príncipe.
Cenicienta se puso muy contenta y  soñó con que sería la princesa!
Pero, por desgracia, las cosas no serían tan fáciles.
Entre llanto y llanto, dijo en voz alta: - Por favor, hay algún ser mágico que pueda ayudarme...
Apareció un hada Madrina muy buena y muy poderosa y le dijo: - No llores, te ayudaré.
Hada madrina sacó su varita mágica e hizo un milagro: un maravilloso vestido apareció en el cuerpo de Cenicienta y también unos preciosos zapatos.
Ahora ya puedes ir al baile, pero ten en cuenta que, a las 12 de la noche, tu vestido volverá a ser harapos.
Cuando cenicienta llegó al palacio, causó mucha impresión a todos por su belleza.
El príncipe, se dirigió hacia ella y la invitó a bailar.
Estuvieron bailando durante horas. Pero de repente, Cenicienta dijo: - Son casi las 12 de la noche, ¡Tengo que irme!
Salió a toda prisa perdiendo un zapato, que el príncipe encontró y recogió.
Para encontrarla, el príncipe ideó un plan: Se casaría con aquella joven  que pudiera calzarse el zapato.
Pero…
(no pudo enviar a sus sirvientes a recorrer todo el reino debido a la cuarentena. Entonces, hace días que Cenicienta está esperando que le prueben el zapato…)



LA BELLA DURMIENTE
Había una vez un rey y una reina que estaban tan afligidos por no tener hijos. Al fin, la reina quedó encinta y dio a luz una hija. Se hizo un hermoso bautizo; fueron las 7 madrinas de la princesita para que cada una le concediera un don.
Durante  el gran festín vieron entrar a una hada muy vieja que no había sido invitada la creían muerta o hechizada.
La vieja creyó que la despreciaban, entonces hechizó a la princesa para que se pinchara la mano con un huso (pieza de hierro de ciertas máquinas de hilar), lo que le causaría la muerte.
Esto hizo temblar a todos los asistentes y no hubo nadie que no llorara. En ese momento, el hada joven pronunció estas palabras:
-Tranquilos, la niña no morirá. Se clavará la mano con un huso y sólo caerá en un sueño profundo que durará cien años, hasta que un príncipe llegue a despertarla.
El rey prohibió a toda persona hilar con huso y conservar husos en casa.
Un día en que el rey y la reina habían salido, la joven princesa llegó a lo alto de un torreón donde una anciana estaba sola hilando.
-¿Qué haces aquí, buena mujer? -dijo la princesa.
-Estoy hilando, mi bella niña -le respondió la anciana, que no la conocía.
-¡Ah! qué lindo es -replicó la princesa-, ¿cómo lo haces?
Tomó el huso, se clavó la mano con él y cayó desmayada.
La anciana clamó socorro.
Entonces el rey, que acababa de regresar al palacio, subió -al sentir el alboroto. Hizo poner a la princesa en el aposento más hermoso del palacio, sobre una cama bordada en oro y plata. Se veía tan bella que parecía un ángel, pues el desmayo no le había quitado sus vivos colores: sus mejillas eran encarnadas y sus labios como el coral; sólo tenía los ojos cerrados, pero se la oía respirar suavemente, lo que demostraba que no estaba muerta.
El rey ordenó: - ¡Atención… Hasta que llegue su hora de despertar, para hacer sus actividades escolares!





LOS TRES CERDITOS
Había una vez tres cerditos que eran hermanos. El más grande les dijo a sus hermanos que sería bueno que se pusieran a construir sus propias casas para estar protegidos. Les pareció una buena idea y se pusieron manos a la obra.
- La mía será de paja - dijo el más pequeño-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad. Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.
El hermano mediano decidió que su casa sería de madera: - Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores. Construiré mi casa rápidamente y me iré también a jugar.
El cerdito mayor, en cambio, levantó su casa con ladrillos y cemente, aunque tardó más tiempo.
Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con la amenaza del Lobo. - ¡Quién teme al Lobo Feroz!
Detrás de un árbol grande apareció el lobo, rugiendo de hambre y gritando: - Cerditos, ¡me los voy a comer!
Cada uno se escondió en su casa, pensando que estaban a salvo, pero el Lobo Feroz se encaminó a la casita de paja del hermano pequeño y en la puerta aulló: - ¡Cerdito, ábreme la puerta! –
- No, no, no, no te voy a abrir.
 - Pues si no me abres... ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré! Y sopló con todas sus fuerzas, sopló y sopló y la casita de paja se vino abajo.
El cerdito pequeño corrió lo más rápido que pudo y entró en la casa de madera del hermano mediano. - ¡Quién teme al Lobo Feroz! - cantaban desde dentro los cerditos.
De nuevo el Lobo, más enfurecido que antes al sentirse engañado, se colocó delante de la puerta y comenzó a soplar y soplar gruñendo: - ¡Cerditos, ábranme la puerta!
- No, no, no, no te vamos a abrir.
- Pues si no me abren... ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
La madera crujió, y las paredes cayeron y los dos cerditos corrieron a refugiarse en la casa de ladrillo de su hermano mayor.
 - ¡Quién teme al Lobo Feroz! - cantaban desde dentro los cerditos.
El lobo estaba realmente enfadado y hambriento, y ahora deseaba comerse a los Tres Cerditos más que nunca, y frente a la puerta dijo: - ¡Cerditos, ábranme la puerta!
 - No, no, no, no te vamos a abrir.
 - Pues si no me abren... ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
Entonces… llegó el Intendente con su ordenanza, obligó al Lobo a ponerse barbijo. Ahora……                                          

Un ejemplo más para que les sirva de ayudita!! NO VALE COPIAR!!





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