EL BARCO Y LOS MARINEROS
por Tatiana Mansilla
Una serena noche de verano, el barco se deslizaba
silenciosamente por las aguas tranquilas del lago sin que los marineros
pudieran sospechar lo que les esperaba más adelante.
De repente esos muchachos vieron a lo lejos una gran
tormenta que se acercaba, asustados corrieron a alzar las velas. Estaban
sorprendidos por esa tormenta tan extraña que nadie había advertido. Estaban
atemorizados, enroscaron las velas arriadas y aseguraron las lanchas salvavidas.
La gran nube negra cada vez estaba más cerca. Entre rayos y truenos comenzó a
caer el agua y las olas llegaron hasta los dos metros de altura golpeando el
barco, asustados rezaron por sus vidas. Sintieron que la nave era arrastrada
por el viento y no sabían qué hacer; sólo podía esperar hasta que las terribles
ráfagas pasaran. Después de dos horas, pareció que todo iba pasando. Cuando
lograron salir de sus camarotes pudieron ver que el barco había encallado en
una playa desconocida y, como la marea había bajado, deberían esperar hasta que
subiese para ver si podían volver a navegar.
Bajaron del barco y exploraron la isla, encontraron animales
exóticos y hermosas plantas. Al día siguiente bajaron las aguas y pudieron
regresar a sus casas a salvo.
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