LA PRINCESA CAMPESINA de Valentina Luque
Había una vez, en el
palacio más bello que puedas imaginar, una princesa que nada tenía que ver con
las que aparecen en los cuentos.
A la princesa
Zaira le gustaba la vida en el campo, despertar con el canto de las aves al
pasar y levantarse temprano para ir a cabalgar. Las
costumbres de la princesa siempre habían disgustado a su padre, el Rey, y mucho
más a su madre. Muchos dolores de cabeza habían causado la joven.
Cansados de su
desobediencia, una decisión debió tomar. Muy tristes y apenados a la ciudad la
decidieron mandar, a una prestigiosa academia de princesas real. La
chica no tomó muy bien la decisión de sus padres; ella no quería ser una
"señorita" princesa que sólo bordan y aprenden buenos modales. Pero
aceptó el desafío de irse a la ciudad porque le causaba mucha intriga.
Al pasar los días
se adaptó a la academia, con nuevas amigas, muchas cosas nuevas aprendieron.
Que se puede ser princesa sin dejar la vida de campo atrás. Con buenos modales
empezó a demostrar a sus amigas y profesores que sentirse "gaucha" no
estaba mal; las tradiciones del campo les empezó a enseñar, fascinados quedaron
todos al ver que las princesas se pueden ensuciar. Después de unos años de
vivir en la ciudad, la Reina mandó a buscarla porque su padre, el Rey estaba
muy enfermo y alguien debía hacerse cargo de dirigir el reino, sus propiedades
y la vida de sus súbditos.
La princesa
recibió una carta de su madre diciéndole que debía regresar, que su padre muy
enfermo estaba y su puesto debía tomar, y así demostrar que estaba lista para
reinar. Y la princesa estaba lista, pero no sabía bien que le esperaba. El
primer conflicto que surgió fue cuando los campesinos vinieron a pedir su ayuda
porque unos bandoleros acechaban siempre su ganado para robárselos. Los
delincuentes estaban dirigidos por un joven apuesto y decidido, que manifestaba
que "robaba para la gente pobre que no tenía qué comer".
La princesa Zaira
decidió, mandar a llamar al joven apuesto y aún acuerdo llegar. Después de
tanto conversar resolvieron que la princesa los iba ayudar con trabajo en campo
para que dejaran de robar. El muchacho quedó sorprendido por la decisión de la princesa que,
aun siendo joven y sin experiencia, tomó una decisión tan arriesgada como
ecuánime, beneficiosa para todos. allí decidió ponerse a las órdenes de la
soberana y ofrecer su ayuda para trabajar con ella por el bien del reino.
Compartiendo
muchas horas de trabajo y se empezaron a enamorar. Hasta que un buen día el
joven apuesto un beso le quiso robar, la princesa avergonzada le dijo
"contigo me quiero casar " y así juntos reinar.
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