LA PRINCESA CAPRICHOSA por Dianela Salto
Había una vez, en el palacio más bello que puedas imaginar, una princesa que nada tenía que ver con las que aparecen en los cuentos. Ella no usaba vestidos, era sencilla y radiante. Con su cabellera tan corta, danzaba cómo la mariposa. Quien quiso ser tantas cosas y el palacio se alborota. Era el dolor de cabeza de la Reina Madre y la preocupación del Rey que quería verla convertida en su sucesora. Por esa razón tomaron una determinación sobre su futuro.
Por tal motivo, se sentaron a dialogar…
-- Pensamos en ti sin parar, para verte sonreír- le dijeron sus padres, mientras la princesa protestaba. El rey no la soportaba. Salió a pasear por los jardines del palacio, pidiendo felicidad para la familia. Él sabía que su niña tenía buen corazón, pero no lograba que se comprometiera con su posición de hija del Rey y su sucesora. En ese momento se le ocurrió una gran idea: mandaría a su hija a una "Escuela para Princesas".
-- Ya cumplimos con todas nuestras obligaciones y ni siquiera tuvimos satisfacción-, opinaron los padres.
-- Cariño no perdemos nada en intentarlo, pero a pesar de todo descubrieron que querían cambiar. Nunca antes habían repartido cariño y bondad. A pesar de todo pudieron concretar. La jovencita terminó asistiendo a la escuela, aún contra su voluntad, pero sabiendo que no le vendría mal prepararse para su futuro laboral renunciando a tanto capricho. Al final lo hizo y llenó de felicidad a sus padres y amigos, que en especial se sintieron tan orgullosos del cambio.
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