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EL CACHORRITO PERDIDO por Brenda Pereyra

EL CACHORRITO PERDIDO por Brenda Pereyra

 

        En una helada de mañana de invierno, los niños salieron de su casa en busca de su cachorro. Como el perrito era muy pequeño, se alejó de su hogar y ya no supo volver solito.

       Al llegar al río, que estaba cerca, los chicos encontraron huellas de un enorme oso y se asustaron mucho.

       Los chicos seguían las huellas del oso, medio asustados, a la vez iban llamando al perrito que estaba perdido. Coqui no aparecía por ningún lado; pero en el camino vieron la entrada a una enorme cueva, ¿estaría allí dentro?

       Los chicos lo llamaban, uno de los chicos se metió en la cueva, para ver si estaba Coqui ahí adentro. Estaba todo tan oscuro, y húmedo; pero a lo lejos creyó escuchar los suaves gruñidos del perrito. Decidió acercarse más.

       Juan se iba acercando, le salió a Coqui y salió el perrito de la cueva.                                                         Cuando los chicos abrazaron al animalito asustado, se dieron cuenta que unos enormes ojos los observaban desde dentro de la cueva.

          Los ojos que los observaban eran del enorme oso.                                                        

          Los niños quedaron estupefactos, paralizados ante la aparición del enorme animal. No sabían si quedarse quietos hasta que se fuera o correr con el riesgo de que los persiguiera y alcanzara.

          Los chicos decidieron quedarse quietos, hasta que se meta de nuevo en la cueva, así después regresaban. El oso se acercó caminando sobre sus pesadas patas, rodeó a los chicos mientras olfateaba sus cabezas y a Coqui. Hasta el cachorro sabía que estaban en extremo peligro; así que ni siquiera se movía ni emitía sonidos.

         Después de olfatear sus cabezas, el oso volvió a su cueva; los niños aprovecharon para regresar a casa con el perrito.


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