LA AVENTURA DE UN DÍA por MayteÁlvarez
Cuando todas las hojas de los árboles ya habían caído, la nieve cubrió caminos y senderos. Luli y Cala decidieron salir a la aventura.
Rápidamente se abrigaron, llevaron una zanahoria, una bufanda, unos botones, y un sombrero del abuelo, para hacer un muñeco de nieve. Cala fue a buscar unas ramas para el muñeco de nieve, mientras que Luli buscaba un lugar donde hacer el muñeco. Tan entretenidos estaban que ninguno de los dos se dio cuenta de que alguien los observaba entre los árboles. La nieve caía cada vez más, un pequeño animal salió de entre los árboles, parecía perdido, era un osito; las niñas quedaron sorprendidas. Les dio tanta ternura el pequeño animalito que lo levantaron y arroparon entre sus abrigos. Cuando decidieron regresar a su cabaña se encontraron de golpe con que el pequeño osezno no estaba sólo. No sabían que hacer, el gruñido de la mamá osa estaba muy cerca, decidieron dejar el osito pequeño en el camino y se alejaron rápidamente. Escondidas detrás de unas ramas pudieron ver a mamá osa reunirse con su hijito perdido. Cuando vieron que ya no corrían peligro, emprendieron el regreso, pero, ¿dónde estaban?, se habían alejado del camino y se hallaban perdidas. Trataron de reconocer el lugar donde estaban, caminaron hasta encontrar el muñeco de nieve, y de pronto vieron humo. Corrieron hacia ese lugar, el humo salía de la chimenea de su casa.
Una sonrisa se les dibujo en el rostro, en la puerta de casa se sentía
el riquísimo olor a un pastel. El agua estaba calentita, les esperaba un baño,
y una larga historia por contar a mamá.
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