LAS HAMACAS DESECHAS por
Priscila Cuevas.
Cuando todas las hojas de los árboles ya habían caído, la
nieve cubrió caminos y senderos. Luli y Cala decidieron salir a la aventura.
Las chicas querían salir a visitar la placita del barrio.
Cuando llegaron al lugar, se quedaron sorprendidos de lo que encontraron. Las
hamacas estaban todas rotas porque unos chicos las habían destrozado; es que se
habían hamacado de parados y eran muy pesados. Las jovencitas decidieron
volverse a su casa porque no podían jugar en la plaza al no poder usar las
hamacas. Tuvieron que volverse a su casa a jugar con sus muñecas, y para eso
invitaron a sus primos: Matías y Facu.
La policía se enteró de lo sucedido, encontró a los
culpables y obligó a los papás de esos traviesos a que arreglaran lo que habían
destruido sus hijos.
Cuando los chicos se enteraron, se fueron a la plaza y se pusieron
a jugar en los juegos recién reparados. Más tarde, volvieron a sus casas muy
contentos porque pudieron jugar con las hamacas.
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