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EL AMABLE LEÑADOR por Brisa Tapia

 

El amable leñador por Brisa Tapia

 

Cuando todas las hojas de los árboles ya habían caído, la nieve cubrió caminos y senderos. Luli y Cala decidieron salir a la aventura.

Y empezaron a recogerlas para un collage que le habían pedido para el colegio. Estaban tan entretenidas juntando las más bonitas y de colores marrones, amarillentas y doradas, que se fueron alejando de la cabaña, casi sin darse cuenta. El agarro la noche y sus padres estaban muy preocupados porque no regresaban y hacía mucho frío. Cuando quisieron volver por el mismo camino que habían llegado a ese paraje, se dieron cuenta que la lo había cubierto y ya no podían verlo. Miraron a lo lejos y vieron una pequeña luz que titilaba. Pensando que era de su casa, comenzaron a caminar en esa dirección. Y se dieron cuenta que al llegar que era una cabaña de un leñador amable. El señor las hizo pasar, las alojó junto al fuego y les ofreció un chocolate calentito para que se les pasara el frío. Pasaron la noche ahí, al día siguiente se levantaron un poco tristes porque sus padres no estaban con ellas entonces el leñador las ayudó a buscar a sus padres hasta que se encontraron en el camino. Las pequeñas reconocieron el paisaje apenas se acercaron al valle donde quedaba la cabaña, que divisaron a lo lejos.

Las dos le pidieron al amable señor que las acompañara así conocía a sus padres. El leñador dijo que estaba bien. Los padres estaban agradecidos por haber cuidado tan bien a sus niñas, entonces se reunieron en la cena de Navidad que habían planeado.

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