LA SOMBRA DEL DRAGÓN por
Carla Lencina
Una serena noche de verano, el barco se deslizaba
silenciosamente por las aguas tranquilas del lago sin que los marineros
pudieran sospechar lo que les esperaba más adelante.
De repente, un gran estallido rompió el silencio de la
noche. En el horizonte apareció una gran luz y una sombra oscura. De pronto,
esa sombra comenzó a elevarse sobre el barco y parecía que quería devorarlo.
Los marineros sintieron un gran temor ante lo desconocido. Cuando miraron al
cielo, los hombres vieron unas grandes alas, una cola enorme con muchos picos;
todos hacían parecer que era el gran dragón. En esas tierras era muy conocido
ese animal fantástico que los aldeanos tenían como sagrado. Según la gente del
lugar, los protegía y cuidaba de los intrusos.
El barco viajaba con bandera pirata y esto había hecho
enojar al gran animal sagrado. Por ese motivo los atacó en medio de la noche.
Las grandes llamaradas que salían de su boca incendiaron el mástil mayor de la
nave y sus velas. Con su enorme cola, la bestia golpeó el costado del barco y
produjo un enorme agujero por donde empezó a entrar el agua. El barco se hundió
muy rápidamente; algunos de los pasajeros lograron salvarse nadando hasta la
orilla de la aldea, los demás quedaron en el fondo del lago.
El animal se tranquilizó al ver que nada más ocurría en el
horizonte y volvió a su cueva. Los hombres sobrevivientes contaron por siempre
la historia a toda la gente, para que tuviera cuidado al navegar por esas
aguas.
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