UNA PRINCESA
DIFERENTE por Lourdes Rodriguez
Había una vez, en el palacio más bello que puedas imaginar,
una princesa que nada tenía que ver con las que aparecen en los cuentos.
Era una princesa muy distinta a todas las que conocen, a ella no le gustaba ser princesa, no le gustaban los lujosos vestidos, ni las brillantes joyas. Ella deseaba ser una joven normal sin responsabilidades ni compromisos serios. Como ella quería ser una chica común, acostumbraba escapar del palacio y mezclarse con la gente del pueblo para poder observar cómo vivían, como se divertían, como eran sus escuelas, ... Le encantaba divertirse con los niños más humildes de las aldeas vecinas. A ella le gustaba la vida sencilla, sin complicaciones, le gustaba ser una chica simplemente una chica y nada más sin títulos.... Sus padres no estaban tan de acuerdo con su modo de vida. La amaban, pero necesitaban que se preparara para reemplazar a su padre cuando este envejeciera. Era su única hija y necesitaban que demostrará ser responsable y delicada, que dejará de escapar como una niña rebelde. Ella sabía que algún día iba a tener que hacerse cargo del reino, pero anhelaba tanto no tener que hacerlo. Deseaba poder enseñar a los niños humildes compartir con ellos todo lo que ella sabía.
Conversaron con ella seriamente, y llegaron a una
conclusión. Ella iba a ser la mejor de las princesas, ella iba a poder manejar
el reino como ninguna otra princesa lo ha hecho. Tenía su corazón puesto en la gente en su
pueblo y eso la hacia la mejor, una princesa que nada tiene que ver con las que
aparecen en los cuentos.
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