LENGUA Y LITERATURA – 7-4 – Seño
Mirta
Lectura, análisis y comprensión
de textos.
ACTIVIDADES
1- Leé la siguiente conversación,
¿te suena conocida?
2- ¿Descubriste que se trata de una
familia, cómo podría ser la tuya?, ¿podés identificar quiénes integran esa
familia?
3- ¿Podrías decirme algo que
descubriste sobre cada uno de los personajes que interactúan? (Nombre, qué
hace, edad, …)
4- Ahora contame, ¿cómo se organizan
en tu casa?, ¿qué cosa les cuesta organizar más?, ¿quiénes viven en tu casa y
que tareas hacen por estos días?
5- ¿Y si le propones a la familia
que se identifiquen con alguno de los personajes y puedan leer el texto cada
uno haciendo el diálogo del personaje que seleccionaron? ¡¡Ojalá pudieras
grabarlo y mandármelo!! Aunque sea un pedazo del texto…
UN DÍA CUALQUIERA – Dr. Enrique Orschanski
(médico pediatra)
- Má, ¿me ayudás con Matemática?
–Sí, Nachito, ¡claro! Pero ¿no tenías clase de Lengua?
–¡Uhhh, cierto! Otra vez me equivoqué. ¡Necesito la compu!
–Ahora no, estoy trabajando…
–¿Y cómo hago? La computadora es de la familia, además...
–¡Dame un minuto! Y cambiá esa cara.
–¿Hoy es martes?
–No sé, se me mezclan los días. Tené paciencia, que termino este informe
y te la presto.
–¡¿Pueden bajar la voz?! Estoy con esta clase de Biología y no entiendo
un cara... ¡No, profe, no era con usted! Sí, soy Julia. Nooo, dije que no
entiendo “lo de abajo”.
–Má, la loca de mi hermana está peor que nunca. Y papá no está en casa.
–¿Cómo que no está? ¿Alguien lo vio salir?
–¡Silencio, por favooor! ¡Papá fue al cajero! Sí profe, la escucho
perfecto. Pero ahora no la veo. ¿Qué tecla tocó?
–Buenas, ya volví. Todo bien en el cajero, poca gente.
–¡Alto ahí! ¿Usaste guantes? Sacátelos y vení que te tiro alcohol.
–En la cara no, amorcito…
–¿Escuchaste, hermana? Diecisiete días de cuarentena y todavía le dice
“amorcito”.
–Sacate los zapatos; lavate las manos; ¡no toques nada!
–Solamente toqué los botones del cajero, y con guantes...
–¡Por fin terminó este plomazo! Además de no entender nada de Biología,
la profe se enojó conmigo. ¿No podían quedarse callados un rato?
–¡Qué humor, Juli! Todos vivimos acá, hay que adaptarse.
–Tengo 14 años, má. Bastante bien me adapto con ustedes y sin amigos.
¿Vieron el último video que les mandé? El de la nena que explica el virus; está
buenísimo.
–Sí, está en todos los grupos… Me empiezan a cansar los memes.
–Eh, papá, qué mala onda. La semana pasada estabas más animado. Eso te
pasa por escuchar noticieros.
–¿Y si pasan información importante?
–Sí, pero no te preocupes tanto. Todos dicen que si no tenés contacto
con alguien que viajó afuera, no te enfermás.
–Eso era antes. Ahora ya hay transmisión “local” del virus.
–¿Nosotros somos locales o visitantes?
–No, Nacho... nada que ver. No importa, vos seguí cuidándote como hasta
ahora. Tenemos que estar aislados y respetar las normas. El que más me preocupa
es el abuelo.
–Pero si hace un mes que lo tenemos guardado, pobre. No sale ni para
saludar. Se leyó todos los libros que hay en la casa.
–¿Cuántos años tiene el abuelo, pá?
–90.
–¡Ah, la mier…!
–¡Ignacio!
–Perdón, se me escapó. Es que yo tengo siete, pá; 90 es un montón...
Bueno, empieza mi clase. Má, la compu.
–Listo, usala. Pero tranqui.
–¡Padres! ¿A qué hora se come en esta casa?
–Si no hubiera cuarentena la acogotaría.
–Tranquila, amor, hace mucho que estamos encerrados. Pero tiene un poco
de razón; es tarde para almorzar.
–Sí, es que todo está desordenado. Vos armá la mesa que yo preparo fideos.
En cuanto Nacho termine su clase comemos.
–¡Mamáaa! ¿por qué ladra tanto el Doki?
–Trajeron su comida. ¿Tenés plata, gordo?
–Creo que sí. En la billetera, que sigue chorreando el alcohol que
tiraste. Mirá: los billetes y una receta mojados.
–Y bueno, eso es lo que hay que hacer. Pagale y lavate, ¿sí? Y no te
acerques mucho al chico. Y si lo ves toser, por favor, cerrá la puerta. Y
limpiate de nuevo los zapatos.
–¿Vos te casaste por amor, ¿no, pa?
–Nacho, concentrate en tu clase. Y después cambiá esa remera, que la
tenés hace cuatro días.
–Páaa, ¿los grillos contagian virus?
–No sé, Juli ¿por qué?
–Hay millones sobre la ropa lavada. Ni loca la descuelgo ¿les tiro
alcohol?
–No, esperá. Googleo y te digo. ¿Qué película eligieron para ver juntos
esta noche?
–Pá, hoy tengamos un recreo de familia. ¿Puede ser que cada uno haga
otra cosa, como antes?
–Lástima, me estaba acostumbrando.
DIARIO LA VOZ DEL INTERIOR (5/4/2020)
Tarea realizada vale luque
ResponderBorrarNaira Luque tarea realizada
ResponderBorrar